La gestión de los residuos textiles no reciclables es uno de los grandes retos ambientales actuales. Hoy en día, la incineración y la acumulación en vertederos siguen siendo las soluciones más habituales, pese a su evidente impacto ambiental. Ante este escenario, resulta imprescindible avanzar hacia una tercera alternativa sostenible, y es precisamente en la economía circular donde se encuentra la clave.
El consumo de ropa es uno de los principales responsables del creciente volumen de residuos textiles. Vivimos en un contexto social en el que la compra de prendas se ha vuelto inmediata, constante y, en muchos casos, extremadamente barata gracias a determinadas plataformas. Este modelo de consumo tiene consecuencias directas: según el Foro Económico Mundial, en 2050 se alcanzarán los 160 millones de toneladas de textiles consumidos a nivel global, lo que supondrá una presión aún mayor sobre el medio ambiente y los sistemas de gestión de residuos.
Aunque parte de estos textiles pueden reutilizarse —convirtiéndose, por ejemplo, en trapos para limpieza industrial— un porcentaje significativo no puede ni reutilizarse ni reciclarse. Las razones son conocidas: la mezcla de materiales y la limitación inherente de los procesos de reciclaje de fibras. Si bien existen desde hace años tecnologías para reciclar fibras textiles, cada ciclo de uso y reciclaje acorta su longitud, hasta hacerlas irrecuperables. Esta situación se agrava con el uso creciente de materiales sintéticos, especialmente el poliéster, y con la necesidad de contar con fibras de buena calidad y con pocos usos previos para que el reciclaje sea viable. Todo ello convierte al reciclaje convencional en una solución claramente insuficiente para una parte importante de los residuos textiles.
Ante este reto, el proyecto de I+D+i ESOSTEX plantea una tercera alternativa sostenible: la conversión termoquímica de residuos textiles no reciclables en hidrógeno. Esta iniciativa, liderada por el Centro Tecnológico de la Energía (ITE) y financiada por IVACE+i, tiene como objetivo desarrollar una estrategia innovadora de valorización de estos residuos mediante un proceso de transformación termoquímica orientado a la generación de gas de síntesis rico en hidrógeno, que alimentará a una pila de combustible de óxido sólido (SOFC) para producir energía.
Con este enfoque, el ITE busca sentar las bases de un nuevo modelo de economía circular capaz de procesar grandes volúmenes de residuos textiles que actualmente no tienen una vía de valorización viable. El trabajo se centra en maximizar el rendimiento de hidrógeno producido, apostando por un proceso energéticamente eficiente. Para ello, se estudia en detalle la composición del gas producido, el coste energético del proceso termoquímico y la eficiencia de su aprovechamiento en pila de combustible.
Además, ESOSTEX pone un énfasis especial en la transferencia de resultados a la industria. Por este motivo, el proyecto contempla la evaluación de la viabilidad del proceso a escala industrial, mediante un análisis exhaustivo de su sostenibilidad, eficiencia y costes energéticos. La participación de empresas colaboradoras resulta clave en este proceso, ya que aportan su visión y experiencia para acercar la investigación a la realidad del sector productivo.
Solo a través de la búsqueda de alternativas sostenibles que generen energía limpia, apoyadas en la tecnología, la innovación y la colaboración con las empresas, será posible dar respuesta a una problemática que no solo es ambiental, sino también económica para la industria. En este camino, el ITE continuará poniendo al servicio del sector su equipo de expertos y sus instalaciones pioneras, como la Planta Piloto Circular Carbon, para avanzar hacia soluciones reales y sostenibles.
Firmado:
Patricia Pérez, investigadora en el proyecto ESOSTEX