El ITE, como centro tecnológico de referencia con más de 30 años de experiencia en el sector energético, acaba de concluir un interesante proyecto de I+D+i destinado avanzar en la revalorización de los residuos del cuero. Para conocer mejor en qué ha consistido RECUBIC hablamos con María Rodríguez, investigadora del proyecto en ITE.
Pregunta: ¿En qué contexto surge RECUBIC?
Respuesta: RECUBIC es un proyecto de I+D+i liderado por el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) en colaboración con INESCOP, centro tecnológico dedicado al calzado, con el que hemos establecido un modelo de economía circular que permita procesar grandes volúmenes de residuos de la industria del cuero actualmente no valorizables, reduciendo su impacto ambiental y ofreciendo alternativas sostenibles a la incineración o el vertido, las opciones de gestión más comunes en la actualidad. Dicha iniciativa cobra pleno sentido si tenemos en cuenta que, a nivel mundial, se estima que la industria del cuero genera anualmente alrededor de 6 millones de toneladas métricas de residuos, de los cuales una gran parte contiene metales pesados y compuestos químicos como sales y óxidos de cromo y titanio.
Pregunta: ¿Qué soluciones tecnológicas ha aportado su ejecución?
Respuesta: Con RECUBIC aportamos una solución sostenible y eficiente para la valorización de residuos de cuero, convirtiendo estos residuos en productos de alto valor añadido con los que participar en distintos tratamientos ambientales. Mediante un tratamiento termoquímico, se producen carbones que tienen su aplicación en descontaminación de aguas y de corrientes gaseosas, en electrocatalizadores, compostaje para remediación de suelos.
El proyecto aporta un elevado valor como producto/servicio innovador, actuando como agente catalizador de la transición hacia procesos productivos más sostenibles, la reducción del impacto ambiental de los residuos industriales y el desarrollo de nuevas aplicaciones de los biocarbones en sectores clave. Asimismo, los conocimientos generados en este proyecto están enfocados a su aplicación en sectores como el medioambiental (tratamiento de aguas residuales y gases), el energético, la gestión de residuos, el sector de la curtición y del calzado e industrias químicas, e indirectamente al de agricultura, y almacenamiento de energía, etc.
Pregunta: ¿Qué papel ha jugado la colaboración con el tejido industrial? ¿cuáles serían los beneficios para la industria?
Respuesta: La validación de los desarrollos mediante el uso de datos y corrientes reales procedentes de las empresas colaboradoras ha permitido comprobar la viabilidad práctica de los resultados en condiciones de operación representativas. Entre las actuaciones realizadas, destacan la simulación de corrientes de la industria cementera para evaluar la captura de CO₂; el uso de aguas procedentes de estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) para estudiar la adsorción de contaminantes emergentes; la evaluación del carbón en aplicaciones de biodegradación y compostaje en condiciones de campo; la validación de electrocatalizadores en celdas tipo single-cell para la producción de H₂ verde; y la evaluación de la capacidad de los carbones activados desarrollados en el proyecto para capturar H₂S en corrientes gaseosas reales.
Estas validaciones han contribuido a acercar las soluciones tecnológicas desarrolladas a las necesidades y los requisitos operativos de las empresas, favoreciendo su transferencia y aplicación en entornos industriales reales. Asimismo, la colaboración continua y la incorporación de la retroalimentación de las empresas participantes a lo largo del proyecto han permitido orientar los desarrollos hacia los retos del sector productivo y mejorar su adecuación a las condiciones y demandas del entorno industrial.
Pregunta: ¿Cómo valorarías la colaboración entre centros tecnológicos para la realización de este tipo de proyectos?
Respuesta: Pensamos que ha sido muy positiva, ya que ambos centros tecnológicos han aportado toda su experiencia y conocimiento en sector clave en este proyecto como son la energía y el calzado. ITE ha aportado concretamente su conocimiento en procesos termoquímicos para la gestión de residuos mediante la obtención de productos de valor y/o su valorización energética a escala piloto, mientras que INESCOP ha contribuido con su experiencia en la industria del cuero y de la valorización de este tipo de residuos mediante transformación termoquímica. Esta colaboración ha permitido garantizar un enfoque integral desde que se genera el residuo hasta que se desarrollan los nuevos materiales de alto valor añadido y su aplicación en áreas clave como las de la energía verde y los tratamientos ambientales.
El proyecto RECUBIC, con expediente IMDEEA/2025/54, ha sido financiado por IVACE+i y la Unión Europea dentro del Programa Operativo FEDER de la Comunidad Valenciana 2021–2027.