El ITE, como centro tecnológico de referencia en el sector energético, ha conseguido los primeros resultados en el proyecto HEDERA, financiado por el IVACE+i. Para conocer mejor en qué consisten los avances realizados hasta el momento, hablamos con Alejandro Rubio, investigador principal de HEDERA.
Pregunta: Estamos en fase intermedia del proyecto, ¿qué avances habéis obtenido hasta ahora?
Respuesta: Estamos en pleno desarrollo de los electrodos para PEM en base a la caracterización que hemos realizado de los mismos. El objetivo en los meses que quedan de proyecto es establecer qué estrategias en formulación de materiales provocan menos degradación en los electrodos. La experimentación para caracterizar la degradación la trabajamos a distintos niveles, y en base a los resultados que estamos obteniendo, hemos desarrollado un modelo de comportamiento del electrolizador en que se integrarán las consecuencias de operar con regímenes variables de intensidad. El modelo está prácticamente terminado a falta de integrar los algoritmos específicos de impacto de la degradación, que dependen de los avances experimentales que vamos obteniendo.
P: ¿Habéis avanzado en el desarrollo de los nuevos electrodos?
R: Hemos avanzado y estamos precisamente acabando esa tarea, ya que su desarrollo depende igualmente de los avances de las pruebas de degradación que vamos realizando. Dependemos en todo caso de la cantidad y representatividad de las pruebas que obtenemos.
P: ¿Qué aspectos habéis detectado que afectan a la degradación de los electrolizadores y en qué medida en lo que va de proyecto?
R: Durante el proyecto ha quedado patente que la degradación en electrolizadores es un fenómeno complejo que tiene diferentes aproximaciones. Por un lado, estamos intentando capturar la complejidad del fenómeno desde el punto de vista electroquímico gracias a nuestra amplia experiencia en este campo. Por otro, complementamos esa visión con un análisis a más alto nivel desde el punto de vista de electrolizadores que operan en escenarios con integración renovable que introducen inevitables variaciones de intensidad, donde los principales retos se encuentran no tanto en entender el motivo exacto del fallo, sino en minimizarlo desde el punto de vista operativo sin penalizar demasiado el aspecto económico.
P: ¿Os habéis encontrado con algún reto añadido durante la ejecución del proyecto?
R: La degradación en sistemas PEM es un fenómeno complejo que puede ser caracterizado desde diferentes puntos de vista. Está siendo un reto obtener una aproximación realista a una manera de cuantificarla con un balance equilibrado de tiempo a emplear respecto a las conclusiones a obtener, teniendo en cuenta que en su mayoría son ensayos destructivos. Por suerte, tenemos el equipamiento y conocimiento necesarios para realizar las pruebas más “agresivas” a bajo nivel que complementan muy bien a las pruebas más “operativas” a alto nivel del sistema.
P: ¿Habéis validado algún resultado con alguna empresa?
R: Estamos precisamente trabajando con ellas en estos meses para la validación de los resultados, en un grado de avance diferente con cada una de ellas. Incorporamos empresas con las que testeamos conjuntamente materiales para validar su uso en electrodos en monocelda. También trabajamos con otras empresas en posibles implementaciones del modelo digital desde un punto de vista de varios casos de aplicación, cada uno de ellos con sus particularidades de consumo, curva de generación y otros aspectos, que minimicen degradación mediante una gestión optimizada de los electrolizadores PEM.
El proyecto HEDERA, con expediente IMDEEA/2025/106, ha sido financiado por IVACE+i y la Unión Europea dentro del Programa Operativo FEDER de la Comunidad Valenciana 2021–2027.