El ITE, como centro tecnológico de referencia en el sector energético, ha conseguido los primeros avances en el proyecto AQUA2VAL, financiado por el IVACE+i, y en el que también participan ITI, AIJU, Inescop, AINIA y AITEX. Para conocer mejor en qué consisten los avances realizados hasta el momento, hablamos con Alejandro Rubio, investigador principal de AQUA2VAL en ITE.
Pregunta: Desde ITE llevamos más de medio año trabajando en AQUA2VAL, ¿qué avances habéis obtenido hasta ahora?
Respuesta: Por un lado, nos encontramos finalizando la fase de experimentación, obteniendo resultados interesantes, pero todavía preliminares en cuanto al comportamiento de los electrodos al ser expuestos a agua salina. El objetivo es entender cómo se degradan en este contexto operativo, en qué grado afecta la concentración salina, y proponer estrategias desde el punto de vista de los materiales que ayuden a mitigar este impacto. Por otro lado, se ha desarrollado un modelo digital que ya se encuentra prácticamente acabado de una planta prototípica de electrólisis con purificación de agua marina para evaluar estrategias operativas y la aplicación de algoritmia de optimización para minimizar el coste en base a la integración renovable, teniendo en cuenta el impacto energético de la etapa de purificación. En ambos casos se busca compartir con el consorcio resultados representativos sobre hasta qué punto el agua marina puede emplearse para obtener hidrógeno renovable teniendo en cuenta el papel estratégico de la gestión hídrica en países como España.
P: ¿Os habéis encontrado con algún reto añadido durante la ejecución?
R: El proyecto avanza según lo previsto, pero, como ocurre en cualquier desarrollo tecnológico complejo, surgen retos que requieren adaptaciones intermedias. Un ejemplo claro lo encontramos en el modelado de la etapa de purificación: su comportamiento resultó más dependiente de condiciones operativas de lo que anticipábamos, por lo que fue necesario ajustar parte del enfoque del modelo y redefinir algunos supuestos iniciales. Estos ajustes, lejos de ralentizar el proyecto, han permitido generar modelos más robustos y representativos de situaciones reales, lo que a su vez se traducirá en resultados más útiles para la toma de decisiones futuras.
P: ¿Habéis validado algún resultado con las empresas?
R: Estamos precisamente en la fase de validación con las empresas colaboradoras del proyecto. Uno de los trabajos clave que estamos realizando ahora consiste en acordar con un operador de ciclo integral del agua rangos realistas de salinidad y características representativas de aguas con las que trabajan en su día a día. Esto nos permitirá orientar tanto la experimentación como la simulación hacia escenarios que reflejen fielmente las condiciones que pueden encontrarse en el territorio. Esta colaboración es esencial para garantizar que los resultados no solo sean técnicamente válidos, sino también aplicables a nivel industrial.
P: ¿Cuál ha sido hasta ahora el feedback de dichas empresas?
R: A pesar de que abordar la producción de hidrógeno a partir de agua marina representa un reto tecnológico evidente, las empresas valoran especialmente que el proyecto abre la puerta a nuevas alternativas frente al uso de agua dulce procedente de embalses, acuíferos u otras fuentes tradicionales. En un contexto en el que el estrés hídrico es ya un factor crítico en muchas zonas del país, la posibilidad de utilizar corrientes regeneradas o agua salina como recurso para procesos energéticos es vista como una oportunidad estratégica que complementa sus propias líneas de innovación y sostenibilidad.
P: ¿Cómo valoras la colaboración entre centros tecnológicos?
R: El proyecto AQUA2VAL nace del reto -tan técnico como estratégico-, de coordinar el esfuerzo de múltiples institutos tecnológicos para abordar, de forma conjunta, la sostenibilidad del agua en la industria valenciana. Uno de los mayores valores del proyecto es precisamente esta visión integradora que combina tecnologías de tratamiento, recuperación de recursos, digitalización, economía circular y producción de hidrógeno. Haber avanzado de forma coordinada en todos estos frentes es clave para que los resultados finales no sean piezas aisladas, sino soluciones coherentes y con potencial real de aplicación. Creo que ese carácter multidisciplinar es, sin duda, uno de los grandes logros del consorcio hasta ahora.