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Las baterías le ganan la batalla al combustible fósil

ITE desarrolla un sistema que tiene el reto de aumentar el rendimiento y la durabilidad de las pilas secundarias para impulsar su uso con fuentes energéticas limpias y renovables

Las baterías tradicionales de iones de litio son actualmente las más habituales con usos como impulsar vehículos eléctricos y el almacenamiento de la energía que generan los paneles solares y las turbinas de viento. Sin embargo, cuentan con inconvenientes como su precio, el uso de minerales escasos y son vulnerables. Aunque se sigue avanzando en mejorar aspectos como la capacidad, la auténtica revolución en baterías, y por tanto en movilidad eléctrica, viene de la tecnología del zinc-aire.

Es una opción atractiva por su bajo precio y su gran capacidad teórica. Una alternativa abundante, segura y más accesible aunque presentaba un gran reto: lograr que además de ser recargables fuesen también duraderas.

El centro tecnológico valenciano ITE (Instituto Tecnológico de la Energía) está desarrollando una batería recargable que funciona con zinc y aire. Una nueva batería que se postula como una alternativa interesante al litio convencional, sobre todo en seguridad, al prescindir de líquido en su composición y no ser vulnerable a incendios o explosiones, así como de lograr eliminar de su composición los costosos minerales que forman las baterías convencionales, dando como resultado un sistema mucho más sencillo y económico.

Apoyo del IVACE

A través de este proyecto, Power2flow, desarrollado gracias al apoyo del IVACE (Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial) se podría combinar un nuevo sistema de almacenamiento con las energías del sol, el viento y el aire. Un proyecto innovador para que el almacenamiento de energía, que cada vez es más necesario, permita gestionar las fluctuaciones de las energías solar y eólica. Además, la batería de zinc-aire no representa un riesgo de incendio como las baterías de iones de litio, por lo que no requiere de sistemas de enfriamiento externo para evitar su sobrecalentamiento.

El funcionamiento del producto es sencillo. Al cargar las baterías, la electricidad de las instalaciones solares se almacena, convirtiendo el óxido de zinc en zinc y oxígeno. En el proceso de descarga, el sistema produce energía al oxidar el zinc con aire. Este dispositivo puede ser empleado para el almacenamiento de energía procedente de fuentes renovables y evitar así vertidos de excedentes y garantizar la estabilidad del sistema. Con ello, se aumentaría el empleo de fuentes energéticas y limpias en el mix energético, objetivo clave para la Unión Europea. 

En la directiva 2018/2001 del parlamento Europeo y el Consejo se establece un objetivo vinculante de una cuota de al menos un 32 % de energías renovables en el año 2030. Un proyecto que acerca un futuro sin combustibles fósiles. Este proyecto está cofinanciado por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) dentro del programa operativo FEDER de la Comunidad Valenciana 2014-2020 (Expediente: IMDEEA/2019/39).