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Valencia tendrá un aerogenerador urbano de 170 metros de altura

  • La Marina activa la concesión del suelo a la Torre Eòlica por 30 años
  • Se convertirá en un icono visual y el punto más alto de toda la ciudad
  • Su fachada ventilada esconderá mil molinos de eje vertical

La ciudad de Valencia será pionera en la producción de energía sostenible en su propia trama urbana. La Marina, en concreto la sociedad Consorcio Valencia 2007, en la que participan el Ayuntamiento de Valencia, la Generalitat Valenciana y el Gobierno de España, aprobó este martes en su comisión delegada el inicio del procedimiento para la concesión del suelo en el que está proyectada la iniciativa privada.

La Torre Eòlica (o simplemente l’Eòlica, como la llaman sus promotores), es una infraestructura ideada hace años por el despacho de arquitectura del valenciano Fran Silvestre –en colaboración con la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE)– recuperada con el respaldo financiero del grupo inversor Net de Gerrers, liderado por el empresario valenciano Eduard Navarro.

La iniciativa, cuya inversión inicial está cifrada en alrededor de 13 millones de euros, está prevista en un estrecho espacio ubicado en el extremo este de la bocana del recinto marítimo, un enclave baldío y adentrado en el mar pero ideal para el proyecto por la fuerza del viento en el lugar. La fórmula acordada es una concesión del espacio por 30 años, que será oficial cuando expire el plazo de exposición pública del proyecto tras la publicación del preceptivo anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia.

El proyecto contempla una estructura de 170 metros de altura que combina diseño industrial y arquitectónico. En concreto, prevé albergar en su interior un millar de molinos eólicos de eje vertical (distribuidos en 50 plantas) tras una fachada ventilada que permita la producción de energía eléctrica sin renunciar a una cuidada estética, según detallan sus impulsores. Pese a que la energía principal será la eólica, también contará con placas solares fotovoltaicas que complementarán la producción.

El monumento aspira a convertirse en un centro de investigación de energías limpias, además de en una importante referencia visual desde las alturas, en el coloso que reciba a las embarcaciones que visiten València y en un atractivo desde toda la fachada marítima. Quizá también en un punto turístico en sí mismo, ya que sus impulsores contemplan la creación de un mirador en la parte superior de la inmensa torre, que supera ampliamente los 127 metros del puente de l’Assut de l’Or, el actual punto más alto de la ciudad de València.

Fuente: eleconomista.es